F.G.L. Flamenco García Lorca
Coproducido por: Fundación Federico García Lorca y Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Organizado por: Centro Federico García Lorca, Museo de Bellas Artes de Granada, Centro José Guerrero, Palacio de los Condes de Gabia y Centro Cultural Gran Capitán
Comisariado por: Pedro G. Romero, con la coordinación y producción técnica de BNV Producciones
Colaboran: Ministerio de Cultura de España; Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática; Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte de la Junta de Andalucía; Diputación de Granada; y Ayuntamiento de Granada
F.G.L.: Flamenco García Lorca despliega en Granada un programa expositivo dedicado a revisar las relaciones entre Federico García Lorca, el flamenco y el campo artístico. Concebido como tres muestras en cinco espacios, el proyecto parte de una hipótesis triple: el flamenco constituye una herramienta fundamental para comprender la poesía, el teatro, los dibujos y el pensamiento de Lorca. Al mismo tiempo, la obra del poeta ha intervenido decisivamente en la manera en que el flamenco se piensa, se representa y se transforma. Por su parte, el campo artístico, especialmente a través de la bohemia, las vanguardias y la contracultura, proporciona a estas relaciones contextos, herramientas y modos de hacer.
Este entramado desestabiliza las habituales oposiciones entre tradición y vanguardia, cultura popular y alta cultura, y permite leer de otra manera cuestiones centrales en Lorca como el duende, la clase, el género, la raza, el ritmo o el carácter performativo de la poesía. El flamenco, lo jondo y lo gitano fueron también algunos de los nombres que tomó en su obra la imaginación popular, estrechamente relacionada con un proceso de desclasamiento en el que su condición homosexual desempeñó un papel importante.
Teoría y juego. Máquinas, aparatos y flores
Centro Federico García Lorca
Esta exposición revisa algunas de las máquinas de sentido, atlas visuales, constelaciones de ideas, montajes y ensamblajes, danzas y campos magnéticos que la obra de Lorca, el flamenco como construcción popular y el desarrollo histórico del campo artístico protagonizaron, agenciaron o arrastraron durante las primeras décadas del siglo XX.
El Concurso de Cante Jondo de 1922; los carteles de Manuel Ángeles Ortiz; la relación de Lorca con Manuel de Falla o Salvador Dalí; la ascendencia intelectual de Antonio Machado o Ramón Gómez de la Serna y su conocimiento de L’Esprit Nouveau y del purismo de Le Corbusier; los afectos para con las obras de Joan Miró; las provocaciones de Francis Picabia; la explosión de una performatividad feminista; la aventura del teatro popular, el cinematógrafo y el fonógrafo; el Poema del cante jondo y el Romancero gitano; La Barraca y la elaboración de la teoría del duende configuran algunos de sus principales recorridos.
El título sitúa en un mismo plano dos impulsos que atraviesan la obra lorquiana. Por una parte, la máquina, el aparato y los procedimientos de montaje, repetición y experimentación propios de la modernidad; por otra, las flores, los cantos, los bailes, los ritos, los cuerpos y los materiales de diversas tradiciones populares. La exposición muestra que Lorca no entendió estos ámbitos como contrarios: lo popular podía ser un laboratorio de formas modernas, mientras que la vanguardia encontraba en el flamenco, los títeres, las canciones o el teatro de variedades una materia desde la que renovar sus lenguajes. El «juego» no aparece aquí como un elemento secundario, sino como una operación poética capaz de desmontar y recomponer las imágenes, las palabras y los saberes heredados.
Arquitectura del cante jondo. Bibliografía, biografía y biología.
Museo de Bellas Artes de Granada
La exposición del Museo de Bellas Artes de Granada propone un recorrido amplio por la obra de Lorca, observada desde su relación constante con el flamenco y con las distintas formas de la cultura popular. Frente a una aproximación exclusivamente biográfica, sitúa la poesía de Lorca, entendida en un sentido amplio, como uno de sus vínculos fundamentales con el flamenco: Poema del cante jondo, Romancero gitano, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, Canciones de cuna españolas, Arquitectura del cante jondo, Teoría y juego del duende, entre otras obras.
El itinerario parte de su temprano interés por las nanas, las expediciones por el folclore español, el romancero y las primeras composiciones musicales; atraviesa la amistad con Manuel de Falla, el Concurso de Cante Jondo, las experiencias teatrales, los homenajes a La Argentina y las colaboraciones con La Argentinita. También pasa por Nueva York, La Habana, Buenos Aires, el tango, el blues, el son, el duende, La Barraca y las grandes obras teatrales de madurez. El conjunto se organiza siguiendo una lógica próxima a la de las coplas, las canciones y los poemas, haciendo dialogar textos, pinturas y fotografías.
Su título propone tres modos de aproximación: la bibliografía atiende a los textos, libros, conferencias, imágenes y documentos que construyen el campo lorquiano; la biografía recorre las experiencias, amistades, viajes y contextos políticos que determinaron su relación con lo popular; la biología introduce el cuerpo, la voz, la sangre, el ritmo, la herida y la muerte como materias centrales tanto del flamenco como de la poética de Lorca. Más que presentar una cronología convencional, la muestra busca revelar la arquitectura profunda que une esos materiales y comprender cómo el cante jondo se convierte, en Lorca, en una forma de pensamiento.
El recorrido llega hasta la Guerra Civil, el asesinato del poeta y las primeras respuestas artísticas y políticas a su muerte. De este modo, la biografía individual se enlaza con la historia colectiva: el exilio, la represión, las apropiaciones del folclore durante la dictadura y la supervivencia de las imágenes lorquianas en el teatro, la danza, la fotografía, el cine y las artes visuales.
El ángel y la musa cazando al duende (I, II y III). Federico García Lorca, el flamenco y el campo artístico. 1936–1992
Centro José Guerrero, Palacio de los Condes de Gabia y Centro Cultural Gran Capitán
Tras el asesinato de Lorca y ante la incógnita sobre el paradero de su cuerpo, las relaciones entre su obra y el flamenco no se interrumpen, sino que se multiplican. El ángel y la musa cazando al duende —título tomado de unas pinturas de Chema Cobo— estudia esa expansión póstuma y se despliega en tres sedes y tres secuencias cronológicas. El proyecto reúne materiales producidos desde agosto de 1936 hasta la fecha simbólica de 1992, marcada aquí por la muerte de Camarón de la Isla.
Durante estas décadas, la obra de Lorca se convierte en un agente determinante en la construcción del flamenco. La muestra examina cómo la danza, la música, el teatro, el cine, la fotografía, la literatura, las artes visuales y la cultura popular contribuyen a configurarlo y cómo, en dirección inversa, el flamenco proporciona formas inéditas de leer, presentar y representar al poeta.
La primera parte, en el Centro José Guerrero, aborda el periodo comprendido entre 1936 y 1968. La experiencia de la guerra y el exilio; las coreografías de José Limón, Martha Graham o Kazuo Ohno; las pinturas de José Guerrero y Miguel Ángel Campano; las obras de Robert Motherwell, Constant Nieuwenhuys, Alberto Greco, Antonio Saura o el grupo El Paso; el flamenco experimental de Rosario Escudero y Mari Paz Jiménez; los bailes de Vicente Escudero, Carmen Amaya, Pilar López y Antonio Gades; o las composiciones de Luigi Nono y George Crumb muestran cómo Lorca se convierte en una figura internacional de resistencia, duelo y experimentación artística que marca el desarrollo del flamenco durante este periodo.
La segunda parte, en el Palacio de los Condes de Gabia, recorre aproximadamente los años transcurridos entre 1965 y 1979, coincidiendo con un primer desarrollo de la contracultura en el que Lorca continúa operando como un «agente doble». Fotografías, películas, proyectos teatrales y experiencias de la cultura visual permiten seguir la transformación del flamenco bajo y contra el franquismo tardío: desde el urbanismo situacionista hasta el teatro ritual andaluz; desde Pinot-Gallizio, Jan Yoors, Josef Koudelka, Robert Frank, Colita o Carlos Pérez Siquier hasta el Teatro Gitano Andaluz de Mario Maya, La Cuadra de Salvador Távora, Poesía 70, los grupos de Estampa Popular y las primeras lecturas conceptuales, pop y contraculturales del género. A este recorrido se suman las intervenciones de figuras como Antonio Mairena, José Manuel Caballero Bonald o Francisco Moreno Galván en la redefinición del flamenco a través de conceptos como mundo y forma, luces y sombras, rito y geografía.
La tercera parte, en el Centro Cultural Gran Capitán, se ocupa del periodo comprendido entre 1977 y 1992, cuando el flamenco entra en diálogo con las culturas urbanas, la fotografía, la moda, el cine independiente, el arte conceptual, el travestismo y la contracultura. Tras las transgresiones del ciclo sesentayochista y en el contexto de la llamada posmodernidad, el flamenco parece experimentar un regreso al orden. Sin embargo, desde sus márgenes y también desde sus posiciones más críticas se sientan las bases de una nueva emergencia que, de nuevo en relación con Lorca, permite desprenderse de los estereotipos heredados del franquismo y afrontar el fin de siglo como un espacio de modernidad.
Diego del Gastor y Niño Miguel; Camarón de la Isla y Enrique Morente; Ocaña y Nazario; Carlos Saura y Pedro Almodóvar; Lole y Manuel, Miguel Trillo y Celestino Coronado; Teresa Lanceta y Carmen Linares; Tony Gatlif y Gonzalo García Pelayo; Philip-Lorca diCorcia y Nan Goldin; Miguel Benlloch y Julio Jara, entre otros muchos, forman parte de un paisaje en el que lo flamenco desborda sus marcos tradicionales y se convierte en un lenguaje transnacional, político y experimental.